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Ha
pasado
ya casi un lustro desde
que ingresamos al nuevo
siglo, y el panorama
aerocomercial en el Perú
ha cambiado
considerablemente, a
comparación de cómo era
en la última década del
siglo que se fue.
Por un lado extrañamos
la presencia de nuestras
aerolíneas más
representativas,
AeroPerú y Faucett, pero
celebramos la aparición
de nuevas y eficientes
aerolíneas que le han
dado un aire de
modernidad a nuestra
aviación comercial como
Taca Perú y LAN Perú.
Desgraciadamente esto se
ve principalmente en el
ámbito internacional,
dejando el mercado
doméstico en una suerte
de retraso operacional,
aunque aquí también han
habido algunas
novedades, como la
aparición de Magenta y
la re potenciación a Jet
de Aero Cóndor y Star
Up.
A pesar de todo esto hay
un tema que esta
pendiente, ¿porque no
logramos una
modernización real de
nuestra aviación
doméstica?, Hay varios
puntos en mi agenda, y
los pasaré a revisar con
ustedes.
Es claro que los
operadores nacionales la
piensan muy bien antes
de iniciar una inversión
de gran escala para
servicio doméstico, y es
que el nivel de precios
de nuestro mercado
nacional es tan bajo que
sus mínimos márgenes de
ganancia no son nada
atractivos para los
nuevos operadores.
Y es que desde hace ya
unos cinco años, las
nuevas tendencias de la
aviación comercial nos
han llevado a un mercado
con líneas regionales y
domésticas de bajo
costo, altamente
eficientes y basadas en
un consumo masivo. Pero
esto aún debe ser
digerido por los grandes
inversionistas quienes
siempre buscarán el
mayor rendimiento de su
dinero en cortos
periodos de tiempo y con
el menor riesgo para su
capital.
Comparado con el resto
de la región, es
indudable que el mercado
doméstico peruano deja
mucho que desear. El
movimiento de pasajeros
no es lo suficientemente
grande como para poder
albergar tres o cuatro
líneas domésticas de
primer nivel, y si a eso
le adicionamos los
problemas preexistentes
en nuestra coyuntura
nacional, los márgenes
posibles se reducen cada
vez más.
El combustible de
aviación peruano es uno
de los más caros de la
región debido a su sobre
valuación de impuestos,
las tasas por uso de
aeropuertos y sobre
vuelo son altas, y no
existe una entidad
funcional que regule las
tarifas a un nivel que
no resulten predatorios
para los demás
operadores.
Por eso quienes decidan
entrar en el mercado
doméstico o ampliar su
operación, deben hacer
algunas concesiones
importantes a la hora de
estudiar su factibilidad
y una de las principales
tiene que ver con la
flota que servirá esos
destinos.
Los aviones modernos o
de “Nueva Generación”
son aviones mucho más
eficientes que sus
predecesores, consumen
menos combustible y son
capaces de llevar el
mismo pasaje y carga a
menor costo. Pero
requieren de una
logística diferente y su
costo es mucho mayor
comparado con el de un
avión de 25 o 30 años de
antigüedad.
Un
Airbus 320 consume en
promedio un 35% menos de
combustible que un
Boeing 727-200, llevando
casi la misma cantidad
de pasajeros y carga.
Teniendo en cuanta este
beneficio, su costo
operativo debe ser
menor, sin embargo
cuesta cerca de US$
52
millones contra los US$
3
millones que pueden
llegar a costar un
Boeing 727-200.
A la cuestión costo
operativo podríamos
adicionarle mil y un
beneficios más, como que
el A320 cuenta con todo
un moderno sistema
computarizado de
navegación y control de
vuelo, lo cual hace
significativamente más
eficiente y segura su
operación, pero con todo
eso sigue costando 49
millones más.
Entonces, ¿donde está él
benefició? dirá usted.
Bueno, la verdad de este
asunto es que el
beneficio es para usted,
para mí y para todos los
peruanos y no tanto para
los empresarios, pues
tendríamos una industria
aerocomercial más
moderna, segura,
eficiente y sobre todo
menos contaminante.
Claro esta con costos
fijos más caros y mayor
riesgo de inversión.
Si la legislación
vigente limitara la
antigüedad de las
aeronaves para servicio
aerocomercial, de seguro
algunos saldrían
perdiendo. Nuevo
Continente, que ha
heredado la flota de su
antecesor, debe andar en
el promedio de los 25 o
30 años por aeronave. Y
es que estas las
consigue más barato y
así pueden operar más
destinos, pero llega un
punto en que esto deja
de ser beneficioso.
Una flota antigua, por
su propia fatiga y
desgaste, da más
problemas de
mantenimiento y pasa más
horas en tierra que una
nueva, por lo tanto es
menos eficiente. Así
mismo causa más retrasos
en itinerarios y
malestar entre sus
usuarios, además de
consumir más combustible
y contaminar bastante
más que una de Nueva
Generación.
Por eso las naciones más
avanzadas limitan la
edad de servicio de
aeronaves comerciales
para así asegurar el
mantenimiento del
suministro de
combustible y los
niveles de contaminación
ambiental. 15 o 20 años
de servicio, son más que
suficientes para dar de
baja a un avión. Además
estos estados gravan con
impuestos y sobre tasas
adicionales a los
operadores que no
cumplen con estas
normas, o las que operan
aeronaves con más de 10
años de antigüedad.
Con legislaciones como
esta se aseguran de
tener un parque aéreo
que se renueva
naturalmente cada 10 o
15 años y que mantiene
estándares de servicio
más altos. Además
permite modernizar todo
alrededor de la
industria, ya que sus
aerolíneas mantienen su
tecnología al día y
velan por ser más
eficientes y seguras
para poder seguir
existiendo.
Un caso muy claro de
este nuevo tipo de
aerolíneas es Jet Blue.
Esta línea opera el
mercado doméstico
norteamericano desde
Nueva York, cuenta con
una flota de aviones
Airbus 320 y utiliza lo
ultimo de la tecnología
en todas sus áreas,
desde reservas y ventas
hasta mantenimiento e
instrucción. Jet Blue no
tiene oficinas de
ventas, ya que todos sus
boletos se venden de
manera electrónica por
su sitio en Internet. No
emiten boletos ni pagan
comisiones, por lo cual
abaratan bastante sus
costos de operación.
Claro, tampoco hay
servicio abordo ya que
la tripulación se
encuentra ahí solo por
seguridad. Ni siquiera
tienen manuales de papel
en la cabina de mando,
ya que estos se
encuentran en las
Notebook de los pilotos.
Pero quien vuela en Jet
Blue sabe claramente 3
cosas: No conseguirá
tarifa más baja en esa
ruta, salvo que de la
vuelta al mundo para
llegar a su destino;
Saldrá y llegará a
tiempo, algo muy
apreciado en estos días
por viajeros de
negocios; y por último,
sabe que va a bordo de
una aeronave nueva, de
ultima tecnología, con
personal bien entrenado
(y bien pagado) y con la
seguridad que todo
viajero se merece.
Sería hermoso ver a
nuestras sobrevivientes
operar de esta manera en
nuestros cielos, pero
para eso muchas cosas
tendrían que cambiar, y
entre ellas se
encuentran nuestros
hábitos como nación. La
DGAC y el Gobierno
Central deberían de
alentar la modernización
de nuestra aviación
comercial, el nacimiento
de la aviación general
en el Perú y crear las
bases para el futuro de
nuestros cielos basado
en la masificación de un
servicio aéreo doméstico
mas atractivo para
locales y turistas.
Solo a través del
fomento de nuevos
hábitos de servicio y
consumo en nuestra
aviación comercial vamos
a lograr tener un nivel
acorde con las nuevas
tendencias mundiales,
las cuales exigen de las
aerolíneas mejoras
sustanciales en sus
estructuras más íntimas,
para de esa manera poder
reinventarse a si mismas
como empresas de bajo
costo operacional y
extraordinariamente
eficientes, para así
poder sobrevivir en este
mundo de economías
globales y mega
alianzas.
LAN Perú, Magenta y Taca
Perú ya dieron el primer
paso al incorporar
aeronaves de ultima
generación y modernizar
sus operaciones, ahora
toca a los responsables
de nuestros destinos
crear el clima de
inversión y el marco
legal para que Nuevo
Continente, Aero Cóndor
y Star Up puedan llegar
al mismo nivel.
Solo con una industria
aerocomercial moderna y
eficiente podremos
reforzar el desarrollo
interno del país y dar
la imagen de país de
vanguardia que todos
queremos tener.
Hasta el mes que viene.
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