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El 15 de setiembre, la primera línea aérea del Perú, Compañía de Aviación Faucett S.A., cumple 76 años de fundada por don Elmer J. Faucett, ciudadano norteamericano, auténtico pionero de la aviación civil en el Perú porque abrió rutas aéreas, construyó aeródromos y les instaló sistemas de radiocomunicaciones antes de que existiera la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial, Córpac; por todo ello y más, los sentimientos que me invaden son encontrados, esto es, siento pena, estoy orgulloso de haber sido uno de sus pilotos, tengo nostalgia, deseo que siguiera volando, quisiera que los culpables de su desaparición purgaran cárcel o que estuvieran en el infierno, no sé qué más decir, es muy difícil escribir algo en conmemoración de un aniversario más de Faucett.

 

Recuerdo las diversas y duras batallas que libramos para salvarla mediante nuestros comunicados a la opinión pública, pronunciamientos de personalidades como el ex Presidente de la República, don José Luis Bustamante y Rivero, el héroe de la aviación civil, don Armando Revoredo Iglesias, y otros, además de las marchas de los trabajadores, etcétera, cuando los asesores del entonces Jefe de la Junta Militar que gobernaba el Perú, General Velazco Alvarado, quisieron cerrarla impidiéndole la traída de los nuevos aviones BAC-111 comprados en Inglaterra, no alquilados como hacen ahora. ¿Por qué no querían que vinieran esos aviones? para poder crear y desarrollar rápidamente AeroPerú (recordemos que en ese período también crearon PetroPerú, ElectroPerú, HierroPerú, PescaPerú, etc.) como línea aérea de bandera ante la desaparición de APSA ejecutada por ellos mismos, y así pudiera competir en forma más ventajosa con Faucett, condenándola al fracaso por los subsidios que tenían planeado otorgarle; pero ante la tremenda presión pública, tuvieron que acceder a otorgar el permiso para traer los aviones y así logramos salvar nuestra querida fuente de trabajo.

 

Esa fue solamente una de las tantas veces que los trabajadores de Faucett lucharon por su empresa, así la considerábamos todos, nuestra, incluso cuando había que negociar los pliegos de reclamos tratábamos de no paralizarla, excepto en casos extremos.

 

Desafortunadamente, cuando Faucett cayó en manos del condenado Alfredo Zanatti Tavolara y su grupo, vendieron los aviones propios y para reemplazar la flota alquilaron aviones viejos, empezando así la descapitalización que continuó después de la fuga de Zanatti por las denuncias penales y orden de captura en su contra por el mal uso de los tristemente célebres dólares MUC; dije continuó porque luego de su fuga, Zanatti le dejó la administración de Faucett a Roberto Leigh Riveros y su grupo, que de aviones no sabían nada pero aprendieron rápidamente no a manejar una empresa de aviación sino a expoliarla hasta descapitalizarla completamente y llevarla a la insolvencia, con la subsiguiente disolución y liquidación en la que hasta la fecha se encuentra sin que los más de 700 trabajadores y sus familias hayan podido cobrar sus beneficios sociales. Recuerdo a don Agustín Huaranga que con 50 años de servicios, Zanatti no quiso pagarle, en ese caso me cupo -como dirigente sindical- enfrentarlo con extrema firmeza para lograr que siquiera le pagara en cuotas mensuales, lo cual tampoco cumplió íntegra ni puntualmente; ese enfrentamiento fue motivo para uno de los despidos que sufrí con la intención de eliminar a dirigentes consecuentes del sindicato, luego propició la formación de otros gremios para romper la unidad de los trabajadores, divide y reinarás.

 

Todo esto ocurrió a pesar de que la ley de Aeronáutica Civil establece que cuando una aerolínea no puede acreditar capacidad económico-financiera, la Dirección General de Transporte Aéreo, actualmente Dirección General de Aeronáutica Civil, puede o debe suspenderle el permiso de operaciones, es decir, paralizar sus actividades; esto por la sencilla razón de que si una empresa aérea no tiene dinero para pagar a sus trabajadores o proveedores, resulta evidente que no está en condiciones de gastar en el apropiado mantenimiento de sus aviones, tan así es que al avión que se estrelló en las proximidades del aeropuerto de Arequipa, el 29 de febrero de 1996, no le repararon o reemplazaron la grabadora de voces a que estaban obligados porque hacía dos meses le habían hecho una “reparación total”.

 

Sobre ese accidente, quien escribe estas líneas -después de ocho años de investigación- ha formulado denuncia penal contra Roberto Leigh Riveros, actualmente en trámite por disposición de la Fiscalía de la Nación ante la 41ª Fiscalía Provincial Penal de Lima, la cual ordenó que la Policía Especializada del Ministerio Público efectuara las investigaciones, etapa que ha concluido con la elaboración del Atestado Policial que ya se encuentra en la referida fiscalía, confiamos en que formalice denuncia ante el Juez Penal para que abra la correspondiente Instrucción, y que al final del proceso se imponga la Justicia y lo sancione, pero no como a Zanatti que estuvo poco tiempo preso y se dio el gusto de no pagar la reparación civil de veinticinco millones de Nuevos Soles al Estado con la simple artimaña de declararse insolvente, sin embargo, se sabe que mediante testaferros es propietario de restaurantes, discotecas, hoteles, casinos, y que viene intentando incursionar nuevamente en la aviación.

 

Para concluir estas penosas líneas escritas con motivo del 76 aniversario de Faucett, debo decir que su desaparición no solamente dejó en la miseria a más de 700 familias, tema que fue informado con todo su dramatismo a la opinión pública mediante un excelente reportaje televisivo que debería ser repetido, sino que además provocó suicidios y muertes de trabajadores que no pudieron recibir oportuna asistencia médica porque Faucett, administrada por Leigh y su grupo, no habían pagado las cuotas al entonces Instituto Peruano de Seguridad Social – IPSS, a pesar de que se les descontaba de sus remuneraciones.

 

Lima, setiembre del 2004

 

Víctor Girao Alatrista

Piloto desde 1964, fue instructor en la Escuela de Aviación Civil,

voló en todas las rutas nacionales e internacionales de Faucett,

actualmente es abogado especialista en Derecho Aeronáutico