colección personal Tony Moy

 

Mientras el avión se desplaza por la pista,

micrófono en mano, sonriente y voz sonora,

las aeromozas dan la bienvenida a los pasajeros

dando la seguridad de que el vuelo será feliz.

 

Fiel al reglamento de aeronáutica civil,

muestran con destreza cómo ponerse las mascarillas

de oxígeno en casos de emergencia,

y con sus labios rojos dicen: “abróchense los cinturones”!

 

Mientras rugen los potentes motores en el aire

en el veloz decolaje del avión color naranja,

con garbo femenino enseñan a ponerse las salvavidas

para llegar los pasajeros vivos a sus destinos.

 

Ya en vuelo de crucero, con sus graciosos mandiles

y azafates en mano, sirven bebidas y comida

a centenares de pasajeros, luciendo su belleza

de reinas del aire y exquisitas anfitrionas.

 

Cuando las tormentas eléctricas bravas perturban

la paz de los cielos y el pánico cunde abordo del avión,

las bellas aeromozas son los fieles ángeles guardianes

de los pasajeros. Así son ellas las heroínas del aire.

 

Cuánto coraje, cuánta fuerza moral y espiritual

hay en todas ellas que no se amilanan nunca, nunca,

ante los mil peligros que surgen en los cielos y los mares!

Gracias a estas bellas mujeres la calma vuelve al alma!

 

René Hospinal

 

Emocionado homenaje a todas las aeromozas de los años idos, cuyos

recuerdos perfumados reviven en la memoria del autor

en el 76 Aniversario de Faucett.

Miami, 11 de Septiembre del 2004